Valor del Mes: Asociarse
Lema del Mes: “Reúnanse todas las gentes y los pueblos” (Is 43,9)

Ser Laicos Misioneros del Sagrado Corazón

En esta semana del Corazón de Jesús tu Parroquia La Altagracia desea hacerte una propuesta:
Ser un misionero (a) laico (a) del Sagrado Corazón


DE QUÉ SE TRATA?

Los Laicos Misioneros del Sagrado Corazón (LMSC) son personas de buena voluntad que desean vivir su fe desde la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Desde la experiencia dominicana, los Laicos MSC son cristianos, hombres y mujeres, comprometidos desde su bautismo, que quieren comunicar el amor de Dios manifestado en el Corazón de Jesús, para remediar males y pobreza en el mundo - de nuestro mundo- Su compromiso lo asumen desde su familia, desde su profesión, su comunidad parroquial, participando en diversas actividades.

Las tareas, inspiradas en el Corazón compasivo de Jesús, son diversas, porque responden a las necesidades más cercanas a los LMSC: presos, estudiantes universitarios, enfermos, jóvenes. Realizan también otras tareas específicas, como la ayuda en el Monte de Oración y casa de espiritualidad, el apoyo moral-económico a la misión MSC en Tambagá (Burkina Faso, África) y a nuestras casas de formación.

Los Laicos «han tomado conciencia de su vocación cristiana dentro del pueblo de Dios y tratan de vivir su fe y su compromiso cristiano con la espiritualidad del P. Chevalier, compartiendo su carisma y su misión.

PARA QUÉ?

Los Laicos Misioneros del Sagrado Corazón tienen como objetivo de compartir la espiritualidad del Corazón de Jesús recibida por la familia MSC en la Iglesia, en conformidad con su estado de vida, según sus talentos y aspiraciones:
  • siendo testigos y portadores del amor misericordioso de Dios, específicamente a quienes se sienten pecadores, pequeños y alejados;
  • sirviendo a los hermanos/as con todos los dones puestos por Dios en sus manos;
  • buscando y reparando con imaginación creadora una solución a los males que padece nuestra sociedad;
  • reparando con imaginación creadora los males que padece nuestra sociedad;
  • en una palabra, tratando de ser en el mundo el Corazón de Dios.

Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús


Más información en el próximo boletín

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