Valor del Mes: Asociarse
Lema del Mes: “Reúnanse todas las gentes y los pueblos” (Is 43,9)

Palabra de Dios - Miércoles 17 de Febrero

Primera Lectura del libro del Génesis: 11, 1-9


En aquel tiempo, toda la tierra tenía una sola lengua y unas mismas palabras. Al emigrar los hombres desde el oriente, encontraron una llanura en la región de Sinaar y allí se establecieron.

Entonces se dijeron unos a otros: "Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos". Utilizaron, pues, ladrillos en vez de piedras, y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron: "Construyamos una ciudad y una torre que llegue hasta el cielo, para hacernos famosos antes de dispersarnos por la tierra".

El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo y se dijo: "Son un solo pueblo y hablan una sola lengua. Si ya empezaron esta obra, en adelante ningún proyecto les parecerá imposible. Vayamos, pues, y confundamos su lengua, para que no se entiendan unos con otros".

Entonces el Señor los dispersó por toda la tierra y dejaron de construir su ciudad; por eso, la ciudad se llamó Babel, porque ahí confundió el Señor la lengua de todos los hombres y desde ahí los dispersó por la superficie de la tierra.

Palabra de Dios. 


Salmo 32

R/. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Frustra el Señor los planes de los pueblos y hace que se malogren sus designios. Los proyectos del Señor duran por siempre; los planes de su amor, todos los siglos. Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió por suyo. R/.

Desde el cielo el Señor, atentamente, mira a todos los hombres; desde el lugar de su morada observa a todos los que habitan en el orbe. Él formó el corazón de cada uno y entiende sus acciones. R/.


Lectura del santo Evangelio según san Marcos: 8, 34-9,1

En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discípulos, y les dijo: "El que quiera venir conmigo, que renuncie así mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras ante esta gente, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre, entre los santos ángeles".

Y añadió: "Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder".


Palabra del Señor. 


REFLEXIÓN AL EVANGELIO

Por el P. Juan Tomás García, msc.

Quien quiere seguir a Jesús encuentra en el evangelio de hoy unas instrucciones concretas de sus exigencias. «El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga». No podemos seguir a Jesús por caminos diferentes a los suyos. Los discípulos de Jesús deben estar preparados para seguirlo como Maestro y deben estar preparados para enfrentar todos los peligros que él enfrentó, hasta para entregar su vida por su causa. La única manera de salvar la vida es siendo fiel a Jesús, siguiendo sus pasos. No se trata de morir por morir sino de vivir intensamente el amor a Dios y al prójimo asumiendo todas las consecuencias.

Tomar la cruz y seguir a Jesús significa también asumir un estado de marginalidad dentro de la sociedad y al mismo tiempo, una opción preferencial por la justicia. Por tanto, la cruz no puede ser vista solo como ceremonia o como amuleto. Asumir la cruz de Jesús significa tomar partido, asumir el compromiso con Jesús y con la Buena Nueva de Dios. Luchar por la inclusión del prójimo marginado, para que hombres y mujeres sean tratados con dignidad. Es así como se va construyendo el Reino de Dios. Es así como vamos sintiendo la alegría de sabernos juntos en el camino de la vida. Cada día la alegría será mayor si somos capaces de dejar de pensar solo en nosotros y ocuparnos de los demás siguiendo a Jesús.

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