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Breve historia de Nuestra Señora de la Altagracia


La Altagracia es, ciertamente, un dato teológico religioso, devocional, social y cultural, fuertemente arraigado en el alma dominicana, parte del alma dominicana. Pero es, además, un dato histórico, que se expresa en fechas y hechos. Veamos las principales fechas de la historia de La Altagracia en nuestra nación:

Siglo XVI
1506: Notamos en este año tres datos claves.
Fundación del actual Salvaleón de Higüey, aunque ya en el otoño de 1502 quedó establecido un asentamiento militar español, que fue destruido por el maltrato de los españoles.
El 8 de septiembre de este año empezó a servir como primer cura de la Iglesia de Higüey el clérigo Juan Mateos. Junto, pues, con la fundación de Higüey comienza la presencia cristiana en el mismo.
Nicolás de Ovando adjudica en este mismo año tierras en Higüey a Antonio Trejo, quien trajo a la Villa la Imagen de la Altagracia, junto a su hermano Alonso.
1509: Aparece evidencia escrita de la primera Iglesia construida en Higüey. Estaba hecha de paja y fue costeada por los pobladores de la Villa. También consta que en este 1509 y en el 1510 el Rey Don Fernando el Católico hizo donaciones a esta Iglesia.
1512: El 12 de mayo de este año se establecen las primeras parroquias de la isla y de América, entre ellas la de Salvaleón de Higüey.
1568: El Cabildo de la Catedral de Santo Domingo envía al Canónigo Alonso de Peña para que construya la Iglesia de Higüey, hoy antiguo Santuario.
1569: En los días 23-26 de agosto de ese año, se recoge un valioso testimonio sobre milagros de la Virgen de la Altagracia, a instancia de Simón de Bolívar, quinto abuelo del Libertador sudamericano, que era “mayordomo de la casa y ermita de Nuestra Señora de la Altagracia” para solicitar de Felipe II, Rey de España, la ayuda necesaria para terminar la construcción del templo.
1572: Terminación de la construcción del Antiguo Santuario, primera Iglesia, que no fuera de tabla y paja, levantada fuera de Santo Domingo.
1573: Consagración de la Iglesia y Santuario de Higüey por el Arzobispo Fray Andrés de Carvajal. Hasta entonces estuvo sólo bendecida. SIGLO XVII
1650: Relación del Canónigo Jerónimo de Alcocer, donde describe la Imagen de la Altagracia, habla de los muchos milagros realizados por su intercesión, “que son tantos, que ya ni se escriben”, y afirma que fue traída por los hermanos Trejo.
1662: Carta del Arzobispo Francisco de la Cueba y Maldonado en la que consta que, por su cuidado, se había restaurado “el Santuario de Nuestra Señora de la Altagracia”.
1664: Carta del Arzobispo de la Cueba y Maldonado, en la que afirma que “El templo de Nuestra Señora de Altagracia, que está en la Villa de Higüey en esta isla, viene a ser el Santuario primero de estas indias” ... “Está en él un cuadro pintado en un lienzo sobre tabla la imagen de nuestra señora con nuestro buen Jesús niño dormido sobre un lienzo a los pies y tan incorruptible que con ser el cuadro aún no de media vara de alto, jamás ha tenido detrimento, aunque el temple de aquella es húmedo y cálido con demasía”.
1691: Batalla de Sabana Grande de la Limonade 21 de enero: “Los criollos y los españoles alcanzaron un triunfo resonante contra los franceses en la Batalla de La Limonade, en territorio de Haití, tomando represalia de la invasión que éstos habían hecho a territorio español, el año anterior, en razón del estado de guerra que existía entre España y Francia.
“El triunfo de La Limonade se le atribuye a la intercesión de la Altagracia, a quien se le hizo el voto de celebrarle una gran fiesta, si los criollos regresaban sanos y salvos. El voto se cumplió en 1692 y la fiesta permaneció y creció hasta nuestros días” (Arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo (1767-1788).
1695: Relato de un padre jesuita anónimo sobre el origen de la Imagen de la Altagracia de Higüey. De lo que se sabe es la primera versión por escrito de la “historia oral” de la Altagracia.

Siglo XVIII 
1708: Restauración de la Imagen de la Altagracia por Gervasio Rodríguez de la fe, maestro de pintores.
1756: Narración de varios milagros.
1792: Breves Pontificios del Papa Pío VI, concediendo al Altar de la Virgen de la Altagracia el título de “Altar privilegiado” y concediendo indulgencias. Las indulgencias se concedieron a los fieles que visitaran el Santuario (cualquier viernes de marzo; los domingos de cuaresma, o una vez al año, a la elección de los mismos fieles) y cumplieran las condiciones requeridas: recibir los Sacramentos de la Confesión y Comunión y orar por el Sumo Pontífice.

Siglo XIX 
1800: El Pbro. Pedro Arán y Morales, Sacristán Mayor de la Parroquia de Higüey, “dio a la estampa una Novena para implorar la protección de María Santísima de Altagracia”, que se tiene como el impreso más antiguo hecho en nuestro país.
1822: Lanceros de la región Este tomaron parte en la Batalla de La Limonada el 21 de enero de 1691, y como ofrenda a la Virgen trajeron una espada o machete según la tradición el sable que cercenó la cabeza del gobernador de la parte francesa Mr. de Cussy que depositaron junto al altar y se conservó allí hasta el año 1822, cuando por el peligro de la dominación haitiana lo retiró el cura del Santuario, don Mariano Herrera y Saviñón. La espada o machete desapareció de la historia.
1838: La madre de Duarte el 16 de julio de este año, día de la fundación de la Trinitaria, colocó en el pecho de su hijo una medalla de la Virgen de la Altagracia. Mons. Meriño dejó constancia de que Duarte la llevó siempre consigo y se la regaló.
1897: El Arzobispo Meriño impetró y obtuvo de la Santa Sede la concesión de Oficio Divino y Misa propia para Nuestra Señora de la Altagracia el 21 de enero, con lo que el culto altagraciano cobró más fuerza y más arraigo.

Siglo XX
1909: Se coloca el primer vidrio al cuadro de la Altagracia para protegerlo, por disposición de Mons. Alejandro Nouel.
1922: Coronación canónica de la Imagen de la Altagracia como “única Reina y Soberana” de la República Dominicana. Tuvo lugar en la Puerta del Conde, el 15 de agosto de este año. Se le considera una acto religioso y patriótico al mismo tiempo, proclamación de la libertad de los dominicanos frente a la ocupación norteamericana.
1924: La Ley No. 70 declara “Día no laborable y de Fiesta Nacional” el día 21 de enero en celebración de Nuestra Señora de la Altagracia. Ya hacía siglos que los dominicanos, por propia iniciativa, tenían ese día como fiesta nacional.
1927: El 21 de enero fue declarado por Su Santidad Pío XI “Fiesta de precepto” en todo el territorio de la República, lo que ya hacían comúnmente todos los dominicanos, que se abstenían espontáneamente de trabajar en esa fecha para honrar a la Virgen.
1944: La Altagracia fue llevada a Santo Domingo para celebrar el primer centenario de la Independencia.
1954: La Virgen de la Altagracia es declarada “Protectora de la República”, mientras que Nuestra Señora de las Mercedes es “la Patrona”.

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