Valor del Mes: Asociarse
Lema del Mes: “Reúnanse todas las gentes y los pueblos” (Is 43,9)

Iconografía de la Virgen de la Altagracia

A primera vista parece que la virgen es el elemento más importante; pero al observar bien se distingue que es el niño quien está en un primer plano y toda la simbología de la imagen gira en torno a El; María ocupa el segundo y san José el tercer plano.

El color azul simboliza la divinidad. El color blanco simboliza pureza e inocencia. Así pues, en la imagen de la Altagracia el color azul cubriendo al rojo significa la gracia de Dios, la divinidad, cubriendo la humanidad de María. El blanco como la nieve significa luz brillante, el color de los seres gloriosos, celestes o transfigurados. Es igual a pureza e inocencia.
La Virgen esta de rodillas frente al pesebre. Esta ensimismada, serena contemplando a su Hijo, el Hijo de Dios. Esta posición es símbolo de adoración, de la humildad de la persona ante la divinidad. María reconoce que el hijo que nació de sus entrañas es a la vez su Dios y Señor. Ella es la sierva, la esclava del Señor (Lc 1,38)
Las manos juntas simbolizan la actitud de oración. María es la orante en todo momento y la intercesora. Las manos juntas, la postura de rodillas son gestos que tienen dos funciones: Expresar la devoción interior y excitar nuestro deseo de someternos a Dios. Es una virgen tan dulce, sencilla, con una cara de quieta serenidad.  Proyecta una sensación de recogimiento, ternura  y puro amor. Es una cara que llega a la gente sencilla, a los que se acercan con fe.
Ella es la mujer vestida de sol, en la cual los puros rayos de la belleza humana se encuentran con los rayos soberanos de la belleza sobrenatural. Sus ojos están cerrados, no necesitan ver más allá de El. La boca está cerrada, no hace falta hablar, basta contemplar. Sus oídos están escondidos, no hace falta escuchar, pues todo consiste en estar, todo es presencia y gracia
Este icono nos presenta al menos cuatro momentos y-o escenas de la natividad: El momento de la concepción: representado en el manto azul; la divinidad la cubre con su sombra. El momento del nacimiento: el rayo de luz, simbolizando el traspasar, del niño Jesús desde las entrañas de María hasta el pesebre, sin dañar en forma alguna. El momento de la visita de los magos y con ellos la presentación a toda la humanidad: simbolizado en la estrella de Belén. El momento de la muerte del Hijo de Dios: simbolizado en el bebe durmiendo y desnudo.
La corona habla de su condición de Reina, madre de Jesús Rey del universo, y de la condición de aquel que ha alcanzado la corona de gloria, la corona incorruptible, la corona de la vida. María es pues Reina en el sentido pleno de la palabra. Una corona hecha de perlas. Las perlas significan riquezas; en aquel entonces las perlas valían más que el oro por su escasez. Y aun más, significan pureza y virginidad. La mujer que esta coronada es el compendio de pureza, tres veces pura., pues además de ser Reina madre es también Virgen.
La figura de José aparece en un tercer plano, semi oculta y pequeña. El vestido que porta es el traje de los obreros de la época en que se pintó el cuadro. Significa el oficio de san José: carpintero. La aureola sobre su cabeza es signo de su santidad; él es justo, santo. Su presencia en tercer plano es signo de que sólo es padre adoptivo de Jesús, afirmando así la virginidad de María y la divinidad del recién nacido. La vela que lleva en las manos es signo del servicio que ofrece a María para iluminar la noche y la oscuridad de la cueva. Nos muestra a san José activo, trabajador, buscando solución a los problemas.
Así se presenta el fondo de la cueva para significar las tinieblas, símbolo del mundo en pecado, que es iluminado por la luz del mundo: Jesucristo. La columna viene a significar que la cueva de Belén se ha convertido en un templo. El templo es el lugar físico donde habita Dios, es la casa de oración. Jesús mismo es también un templo
El manto indica la condición humana y terrestre de la Virgen; los colores indican la humanidad trascendida por la divinidad. Para nosotros los dominicanos el manto de María es signo de abrigo y protección: “María protégenos con tu manto”. Las cruces adornadas como estrellas sobre el manto son símbolo de que ella lleva la cruz de Jesucristo a cuesta y comparte con El sus sufrimientos.
El niño ocupa el primer plano. El es la figura principal de toda la representación, toda la simbología del cuadro aunque tenga su significación gira en torno a El. María misma en el centro del cuadro está dirigida a El y El mismo le concede esa centralidad en la historia de la salvación. Es signo de su condición humana; el Mesías es verdadero hombre, nacido en la humildad y la debilidad de la carne, que necesita cuidado y protección

El pesebre con la paja: es símbolo de la pobreza del Mesías, el cual siendo de condición divina se despojó de sí mismo, tomando la condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres menos en el pecado.

No hay comentarios. :

Publicar un comentario